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La cultura ibérica es desconocida y enigmática en muchos aspectos. Incluso hoy en día descifrar su escritura ofrece grandes dificultades.
Sus orígenes se sitúan en los siglos VI y V a.C. Los ilercavones (los iberos del valle del Ebro) rendían culto a la fecundidad y la vida, con las mujeres como sacerdotisas. No era un hecho casual, la mujer tenía un gran estatus social e incluso podía reforzar alianzas políticas, como en el caso histórico del célebre Aníbal.
Las necrópolis ibéricas testimonian un fuerte sentimiento religioso, vinculado a creencias naturalistas comunes a todos los pueblos del Mediterráneo. Los ilercavones vivían de la agricultura, la ganadería y la minería, extendiendo sus pueblos amurallados por las orillas del Ebro. Las murallas eran de gran consistencia y estaban reforzadas con bastiones y torres. Poblados como el Castellet de Banyoles, de Tivissa, son una de las mejores muestras de la cultura ibérica en Cataluña.
Autor del texto: Ramon Gironés Blanch
Adaptación del texto: Toni Orensanz
Fotografías: Rafael López-Monné
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